En esencia, El Trabajo Que Reconecta (TQR) es una metodología grupal que tiene como objetivo activar los recursos emocionales, psicológicos y espirituales necesarios para actuar en beneficio a la gran comunidad de la Tierra. Desde hace más de treinta y cinco años, Joanna Macy y colegas han ayudado a transformar la desesperación y apatía ligada a la crisis ecológica y social en acciones colaborativas y regenerativas por medio de la reconexión del individuo con la plenitud de su humanidad. Estas acciones revelan una nueva visión del mundo que nos libera de los prejuicios y actitudes que amenazan la vida sobre la Tierra, preparando el terreno interno necesario para la creación de una vida prospera y floreciente.

El TQR nos ayuda a descubrir y experimentar las conexiones innatas que tenemos con los demás seres y con la capacidad auto-curativa de la Trama de la Vida. Los participantes comúnmente experimentan un sentido acrecentado de comunidad y valentía, así como una renovada inspiración, poder y creatividad para asumir nuestro único e irrepetible rol en la co-creación de una civilización más sana, plena y justa.

La metodología grupal del TQR, así como sus fundamentos filosóficos y paradigmáticos, sirven de guía en el Gran Giro: la aventura esencial de nuestro tiempo del paso de formas de vida parasíticas y destructivas a la co-creación de un futuro regenerativo, sano y próspero para todos.

1   

El mundo en el que nacimos y existimos está vivo. La Tierra no es un almacén o basurero, sino que representa la dimensión que provee de sustento a todo ser vivo.

2   

Nuestra verdadera naturaleza es mucho más amplia y antigua que el yo separado definido por el hábito y la sociedad. Somos parte tan intrínseca del mundo viviente como los árboles, ríos y arañas, tejidos en los mismos flujos de mente, materia y energía.

3   

El dolor por el mundo surge de nuestra interconexión con todos los seres, de la que también nacen nuestros poderes para actuar en su beneficio. Cuando negamos o reprimimos nuestro dolor por el mundo o lo tratamos como una patología privada, nuestro poder para tomar parte en la curación del mundo disminuye.

4   

El desbloqueo ocurre cuando nuestro dolor por el mundo no solo es validado intelectualmente, sino también experimentado. Nos liberamos de nuestro miedo al dolor por el mundo—incluyendo el temor a quedarnos permanentemente estancados en la angustia o quebrantados por la pena—cuando nos permitimos experimentarlo. 

5   

Cuando nos reconectamos con la vida aceptando experimentar su dolor, la mente recupera su claridad natural. No solo se precisa experimentar nuestra interconexión con la comunidad de la Tierra, sino que a través de ésta surge una afinada claridad mental.

 

6   

La experiencia de reconexión con la comunidad de la Tierra nos motiva a actuar en su beneficio. Nos sentimos llamados a actuar en beneficio de la Tierra a medida que sus poderes auto-curativos se asientan en nosotros.